Visión

Algunas pinceladas de historia del Sistema de Salud de la provincia del Neuquén, contada desde la mirada de la Sociedad de Medicina Rural[1]

Ya durante la década de los setenta la cobertura universal constituyó uno de los objetivos a cumplir por parte de los actores en el desarrollo del Sistema de Salud provincial, desde los Hospitales, Centros de Salud y Puestos Sanitarios, jerarquizando al personal existente y promoviendo cada vez más el ingreso de personal con mejores calificaciones, desde la entonces Subsecretaría de Salud y las Zonas Sanitarias. Se amplió la red de establecimientos, con horarios de atención mañana y tarde para la consulta ambulatoria, la visita programada con profesionales a puestos fijos e itinerantes a domicilios en áreas rurales, y en algunas situaciones en áreas periurbanas.

A lo largo de las décadas se han presentado los diversos intereses, variadas expectativas y motivaciones del personal integrante del Sistema de Salud, entre ellos el desarrollo y la inquietud científica de profesionales, la preocupación social (e ideológica) por la situación de la población neuquina, el crecimiento cuanti-cualitativo del Sistema de Salud, el ejercicio de un trabajo productivo gratificante, la búsqueda laboral, etc., aspectos ellos todos atravesados por la necesidad de un nivel de ingresos salariales justo, actualizado y acorde a los requerimientos de un vida digna. Equilibrar estos distintos aspectos, será producto de la actitud y el accionar de los actores del conjunto del Equipo de Salud, reconociendo la esencia y la finalidad última del mismo.

Durante los primeros años de la década del setenta se priorizaron los Problemas de Salud Pública según su magnitud, impacto y percepción social, las posibilidades de su abordaje, resolución y evitabilidad, etc. Luego de varios lustros, el perfil epidemiológico, demográfico y de riesgo se ha modificado hacia una situación de superposición de problemas viejos con los nuevos, definiendo situaciones más complejas que requieren respuestas acordes.

Algunos conceptos que delimitan nuestra teoría y propuesta actual…

La Sociedad de Medicina Rural procura posicionarse como una sociedad científica que construya conocimiento y debata las problemáticas actuales de la Salud Colectiva partiendo desde la mirada del equipo de salud, entendido este como un colectivo de personas con saberes y prácticas diferentes, que comparten una misma visión y objetivo de trabajo.

Para lograr trabajar en equipo es necesario sumar la potencialidad de todos los miembros, aprender a mediar las diferencias y sentirse parte del lugar donde se trabaja. Un mismo problema afrontado desde diferentes miradas motiva y permite el abordaje de problemáticas complejas socio-sanitarias. Los recursos humanos son el capital más importante que posee cualquier Sistema de Salud. La cantidad, calidad, distribución y competencias se traducen directamente en la disponibilidad de servicios apropiados para cubrir las necesidades de la población.

A nivel mundial, ya a fines de los años ´60, como resultado de la crisis social, política y económica, así como de la medicina misma que cuestiona el carácter puramente biológico de la enfermedad y de la práctica médica dominante, surge la corriente de pensamiento sanitario que propone analizar el PSE como un hecho social[2] (demostrando el carácter histórico de dicho proceso).

La historicidad se revela por los cambios que se dan a través del tiempo en el perfil epidemiológico y que no se explican por los cambios biológicos ocurridos en la población ni por la evolución de la práctica médica.

El carácter social se verifica al comparar los perfiles epidemiológicos de países con distintos niveles de desarrollo productivo y observar finalmente el hecho de que las diferentes clases sociales de una misma sociedad se enferman y mueren distinto.

Las[3] intervenciones de promoción, protección, recuperación y rehabilitación de salud de la población que ocupan los distintos territorios deberían ser pensadas en la confluencia de dos ejes, uno vertical que corresponde a la formulación e implementación de políticas públicas a nivel macro nacional y un eje horizontal volcado al análisis de la situación de salud de las ciudades y posibles intervenciones considerando la heterogeneidad del espacio urbano y la diversidad de las condiciones de vida de sus habitantes.

A partir del cuerpo doctrinario de la APS han surgido tres concepciones distintas sobre la cual se han fundado prácticas y políticas sanitarias muy diferentes entre sí:

  • APS como programa de atención médica simplificada o “atención primitiva”.
  • APS como nivel de atención, representando el primer nivel de atención o atención de primera línea o “atención primera y básica”.
  • APS como estrategia de Salud, con sus principios fundamentales de participación, descentralización, acción multisectorial y tecnología apropiada, la cual requiere del diseño de instrumentos que permitan identificar todos los conjuntos sociales y los problemas de salud, la atención de la población que vive en su área de intervención, la gerencia de todos los recursos que se encuentren en el área, además de la capacidad técnica, el poder de decisión, democratización y participación social ampliada a nivel local.

Producir[4] conocimiento a nivel local aumenta las posibilidades de constituir actores sociales comprometidos con la transformación de los problemas. Traer a la discusión las diferentes concepciones del espacio en la geografía, no solo el “lugar” donde ocurre la enfermedad, sino que dicho espacio geográfico sostiene grupos de población, los cuales a través de su accionar modifican el medio físico e interaccionan con otros grupos y construyen el espacio social donde habitan a través de un proceso histórico. En este sentido, el espacio es una expresión de las condiciones de vida  de la población y los determinantes involucrados en el proceso de constitución de dicho espacio social son los mismos presentes en el proceso de salud enfermedad atención y cuidado (PSEAC). Estos determinantes se distribuyen de forma diferencial en el espacio de forma tal que las condiciones de vida y de salud también tendrán una distribución diferencias y expresan las desigualdades de vida y de salud.

Para reducir estas diferencias, debemos pensar en modelos de atención, modelos de gestión y modelos de financiamiento que tengan como eje el tema de la reducción de desigualdades, con una fuerte implicancia de los trabajadores de la salud y los conjuntos sociales en el diseño e implementación. Para intervenir en los modelos de atención cuidado se debe jerarquizar el espacio de gestión local (lugar del “hacer” de los trabajadores de la salud), jerarquizando también la utilización de tecnologías blandas en el “trabajo vivo en acto” para el compromiso de trabajar en disminuir las desigualdades, tecnología íntimamente relacionada con los procesos de trabajo cotidianos de los trabajadores de salud.

Este cambio en la lógica organizacional y de los procesos de trabajo podría desencadenar en un dispositivo en contra de la alienación del trabajador de nuestras instituciones. Este dispositivo propone instalar un proceso de elucidación “saber lo que se piensa y pensar lo que se hace”, de manera de recuperar las subjetividades de los trabajadores en función  de la construcción de nuevos actores sociales y desarrollo de una nueva institucionalidad.

Esta es nuestra invitación, el espacio está abierto, te esperamos…

 

[1] Recuperado de documentos que forman parte del acervo histórico de la SMR.

[2] La Salud Enfermedad como proceso Social. A. Cristina Laurell.

[3] Desafíos para la Salud Colectiva en el Siglo XXI. Jairnilson Silva Paim.

[4] Desigualdades en salud en el nivel local-municipal. Alazraqui y Spinelli.