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Nota Ministerio de Salud

A LA SEÑORA MINISTRA DE SALUD

PROVINCIA DEL NEUQUÉN

DRA. ANDREA PEVE

PRESENTE

 

Las integrantes de la CD de la Sociedad de Medicina Rural del Neuquén (SMR) nos dirigimos a Ud., y por su intermedio al Señor Gobernador de la provincia, ante el riesgo vital que observamos y vivenciamos en nuestras/os compañeras y compañeros trabajadores de salud, a fin de ahondar en su descripción y efectuar un ineludible pedido de protección desde esa conducción hacia los mismos.

CUANDO LO QUE ESTA EN JUEGO ES NUESTRA PROPIA SALUD AL MOMENTO DE TRABAJAR

El trabajo en salud tiene una clara naturaleza social, como tal, involucra a sus actores como seres sociales y siempre trascurre bajo tensión. Dicha tensión habitualmente es contrarrestada con el trabajo en equipo, los descansos programados, los encuentros sociales, culturales o recreativos, entre otras acciones dentro y fuera del espacio laboral.

Cuando la tensión se eleva por encima de las circunstancias habituales se transforma en stress, el cual genera reacciones neuroendocrinas de respuesta fisiológica que aumentan el alerta involuntario, en detrimento del alerta voluntario, con la consecuente disminución de la capacidad de concentración.

Si esta situación de stress perdura en el tiempo sin dar tregua, se transforma en crónica generando indudable repercusión osteomuscular  y neuroendócrina que expone a mayor riesgo al trabajador y la vemos traducida en el escenario de esta pandemia en:

  • Olvidos en el uso de EPP
  • Negación a tomar descanso ante el agotamiento, incluso ante la aparición de síntomas argumentando “Falta de tiempo”
  • Negar la necesidad de cuidarse por auto percibirse como grupo de bajo riesgo

Algo del “ser” o del “aprender a ser trabajador en un Equipo de Salud” nos hace colocarnos en espacios de mayor riesgo, no obstante aquí hablamos de “transformarnos en grupos de alto riesgo”.

Uno de los principales objetivos laborales compartidos por los agentes de salud es la “necesidad de sentirnos eficientes”, siendo quizás el factor más importante que incide en el desgaste de los equipos de salud, la aparición del sentimiento de “impotencia de no poder hacer más”.

Durante nuestra formación aprendemos  a “disociarnos operativamente” para cumplir nuestro trabajo cotidiano. En estas circunstancias esto se transforma en un arma de doble filo. A su vez en ninguna asignatura nos enseñaron como recomponernos de dicha disociación, cuando nos desbordamos y no tenemos estrategias institucionales o grupales organizadas para revertirlo.

Cuáles son las reacciones esperables ante la actual situación extrema que nos impuso la pandemia, encuestas multifocales en contexto pandémico encontraron que: el 98% del personal de salud ya manifiesta algún grado de cansancio, agotamiento físico y emocional y alrededor del 80% ya ha presentado reacciones de enojo o ira en algún momento durante sus horas de trabajo.

Sin salud mental, no hay salud. Ante esto el cuidar la salud mental de nuestros equipos de salud, es casi un imperativo

El trabajador de salud frente al COVID se ha visto obligado a una “nueva anormalidad” en equipo, a modo de ejemplo:

Para enfrentar cada paciente, se deben utilizar equipos especiales de protección personal, para los cuales necesitó aprender su forma correcta de colocación, exigiendo al mismo tiempo adaptarse a nuevos protocolos, transitorios y cambiantes dentro del marco de la incertidumbre.

En la medida que avanzó la pandemia  se debieron reestructurar los equipos, quedando conformados con compañerxs que muchas veces no se conocían entre sí. Su capacitación incluso cada vez fue obligadamente más breve, pues se acortaron los tiempos para el aprendizaje.

Los equipos debieron reaprender a dialogar con sus compañeros de trabajo a través de “los ojos” y generar  nuevos códigos de comunicación y lectura a través de los EPP. Actualmente se ha llegado a la necesidad extrema de trabajar en áreas críticas, codo a codo, con compañeros a los cuales “solo conoce sus ojos”.

Se suma la disociación puertas adentro del hospital y puertas afuera, donde la negación comunitaria al cuidado, las medidas de apertura, van horadando en la construcción de sentido que las y los trabajadores renuevan cada día al retomar el compromiso vital con su tarea y hoy más que nunca los va dejando solos con la enfermedad, se les deposita simbólicamente, la enfermedad y la muerte, que es un problema comunitario.

Desde hace años se sabe que el apoyo social en el trabajo tendría un efecto amortiguador para la tensión laboral. Por el contrario la falta de apoyo social (aislamiento) sumado a una alta tensión laboral, es el peor escenario y trae aparejado los peores efectos para la salud de los trabajadores

El silencio no siempre es oro.

Para los trabajadores de salud, salir a comunicar a la comunidad a manifestar el agotamiento no es tarea sencilla y requiere de una especial fortaleza. Los equipos de salud no pretenden ser considerados héroes, los compañerxs tampoco deseamos que se transformen tarde o temprano en mártires.

Todo trabajador requiere, necesita, demanda reconocimiento. Ante situaciones extraordinarias se esperan respuestas extraordinarias.

Como manifestáramos más arriba, el apoyo social en el trabajo tendría un efecto amortiguador para la tensión laboral que se está sufriendo.

No queremos hablar de fases, no deseamos pedir “volver para atrás”, requerimos que con claridad se comunique lo que se espera da cada uno de los habitantes de la comunidad y que se muestre voluntad política por exigir el cumplimiento de lo esperado.

Reconocemos hay muchos otrxs trabajadorxs esenciales, están los que trabajan al servicio de la comunidad como un todo y  hay también quienes son esenciales para sostener su hogar y su familia.

Ahora bien, también queda claro que la inmensa mayoría de la población puede disminuir la exposición social que han vuelto a tener. Este virus AMA los aglomerados urbanos, el contagio es claramente entre personas que no llevan puesta su protección respiratoria personal y/o no guardan la distancia preventiva requerida. Esto se traduce en la cantidad de enfermos, internados y fallecidos en las grandes ciudades del Neuquén. Pedimos un gesto social, un guiño de apoyo político hacia los equipos de salud. UN RESPIRO.  Esto solo se logra disminuyendo casos, LO CUAL EXIGE DISMINUIR LA CIRCULACION EL MAXIMO POSIBLE Y ACORDADO, respetando y haciendo respetar la movilidad de trabajadores sumado a salidas pactadas recreativas comunitarias en días y horarios permitidos.

 El respetar y hacer respetar las medidas de protección personal y la distancia entre las personas, resultaría en una disminución  de los casos, por ende la demanda, logrando el imperioso descenso del nivel de tensión en los equipos que están poniendo mente y cuerpo en la asistencia en esta pandemia.

Sabemos mejor que nadie que nuestros equipos de salud están dando respuesta, queremos, deseamos, necesitamos protegerlos. CUIDAR A LOS QUE CUIDAN.

Proponemos para esto cambiar el eje de comunicación, buscar mensajes claros a través de interlocutores de variados espacios sociales con liderazgo, que trasmitan a la comunidad. Sugerimos el apoyo de todos los medios públicos y privados de comunicación para aunarnos en una comunicación abierta, directa, sincera, constante, clara, que deje traslucir que se espera de cada uno de los habitantes del suelo neuquino.

El imperioso reconocimiento que los equipos de salud necesitan no solo pasa por una buena remuneración equivalente a su inmensa tarea actual, no es solo eso. El reconocer su tarea y proteger la salud física y mental de cada trabajador de salud es un reconocimiento más allá de lo simbólico a su tarea.

El colapso del sistema de salud, que se avizora cercano en el tiempo, generaría no solo mayor daño a los desgastados equipos, sino también, abonaría en una mayor letalidad por este virus y por las demás enfermedades que van siendo postergadas por la sobrecarga de los servicios de alta complejidad y de Atención Primaria de la Salud de nuestro sistema en el actual escenario.

Señora Ministra, confiamos en que usted y su equipo de conducción puedan escuchar este pedido y dar respuesta al mismo, la historia se los agradecerá.

 

Neuquén, 23 de septiembre de 2020

Comisión Directiva

Sociedad de Medicina Rural

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